El sistema de scoring descuenta puntos por faltas de tránsito y prevé sanciones que van desde suspensiones temporales hasta la inhabilitación para conducir.

La Ciudad de Buenos Aires aplica el Sistema de Evaluación Permanente de Conductores, conocido como scoring, mediante el cual cada conductor recibe 20 puntos al obtener o renovar su licencia. A medida que se cometen infracciones, ese puntaje se reduce y puede derivar en sanciones cada vez más severas.

Entre las faltas que generan mayores descuentos se encuentran el exceso de velocidad, cruzar semáforos en rojo, circular en contramano, utilizar el celular al volante y no respetar las normas de seguridad vial. Algunas de estas infracciones permiten recuperar parte de los puntos perdidos mediante cursos de educación vial.

Sin embargo, existen conductas consideradas especialmente graves que no admiten reasignación de puntos. Entre ellas figuran conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, negarse a realizar controles de alcoholemia, participar en maniobras peligrosas, utilizar dispositivos antirradares o circular con patentes irregulares.

La sanción más severa corresponde a la participación u organización de picadas ilegales. Esta infracción implica la pérdida automática de los 20 puntos disponibles, lo que puede desencadenar el proceso de inhabilitación para conducir.

Cuando un conductor llega a cero puntos, se inicia un procedimiento administrativo que puede concluir con la suspensión de la licencia. Las sanciones van desde 60 días de inhabilitación en la primera oportunidad hasta cinco años para quienes registren múltiples reincidencias.

El sistema también contempla mecanismos de recuperación para quienes conservan parte de su puntaje, mediante cursos de reeducación vial y períodos prolongados sin nuevas infracciones, con el objetivo de fomentar conductas más seguras y reducir los riesgos en la vía pública.

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