La Superintendencia de Seguros cambió el esquema de administración y asignó la gestión a una firma sin antecedentes, lo que generó cuestionamientos.

La Superintendencia de Seguros de la Nación quedó en el centro de una controversia tras modificar el sistema de administración del Fondo de Reserva del régimen de riesgos del trabajo y delegar la gestión de unos USD 300 millones a una firma sin trayectoria en el sector.

La decisión se tomó bajo la conducción de Guillermo Plate, en el marco de la quiebra de una aseguradora, y representa un cambio respecto del esquema vigente durante casi dos décadas, en el que la administración estaba en manos de una ART gerenciadora o áreas técnicas del organismo.

El nuevo modelo desplazó a las aseguradoras de riesgos del trabajo y habilitó la participación de estudios jurídicos para gestionar los expedientes vinculados al fondo. En ese contexto, el paquete principal de causas, que incluye alrededor de 30.000 expedientes, fue adjudicado a una firma creada recientemente.

El proceso se realizó mediante una contratación directa por urgencia, con un plazo acotado para la presentación de ofertas, lo que despertó críticas por la rapidez del procedimiento y por el cambio en las reglas de asignación.

Además, surgieron cuestionamientos por la falta de publicación oficial de la adjudicación, aunque la empresa ya estaría actuando en expedientes judiciales como administradora del fondo.

El cambio en el esquema abre interrogantes sobre los mecanismos de control, los costos y la transparencia en la gestión de los recursos, en un contexto marcado por una de las mayores crisis del sector en los últimos años.

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