El RIMI permite que las pequeñas empresas argentinas amorticen más rápido en Ganancias y recuperen el IVA antes, pero la falta de difusión oficial y las exigencias del programa hacen que su uso sea muy limitado.
Si una pyme argentina decide comprar maquinaria nueva o invertir en tecnología, el RIMI le permite descontar ese gasto más rápido en el impuesto a las Ganancias y, además, recuperar el IVA que pagó antes de lo que normalmente tardaría. En teoría, eso mejora bastante la ecuación financiera de una inversión. En la práctica, muy pocas empresas están aprovechando esta herramienta.
La razón principal es simple: la mayoría de los dueños de pymes en Argentina nunca escuchó hablar del RIMI. La difusión del programa fue escasa, y los canales oficiales no llegaron de forma efectiva al empresariado pyme. Encima, los que sí se enteraron y quisieron anotarse encontraron requisitos que les complicaron el proceso.
El resultado es un programa que existe, que tiene beneficios reales, pero que no está generando el impacto que se buscaba. Según opiniones de gente del ámbito, el sector pyme argentino necesita que el gobierno mejore tanto la comunicación como las condiciones de acceso si quiere que el RIMI cumpla su función de impulsar la inversión.





