El conductor Leonardo Simons se suicidó hace 30 años a los 49 años, en plena cima profesional, dejando tres cartas que hablaban del peso insoportable del deshonor.
Leonardo Simons tenía todo lo que en televisión se considera éxito: popularidad, trayectoria, presencia en pantalla y el reconocimiento de sus colegas. Sin embargo, en 1994, a los 49 años, decidió quitarse la vida. Las tres cartas que dejó escritas mostraron que, detrás de esa imagen sólida, cargaba con algo que no podía soportar más.
Ese peso tenía nombre: deshonor. Una sensación que lo aplastaba en privado mientras el mundo lo admiraba desde afuera. Sus cartas fueron analizadas durante años por quienes intentaron entender cómo alguien en su situación podía llegar a ese punto. La respuesta nunca fue simple ni definitiva.
Treinta años después, la historia de Simons sigue siendo una referencia cuando se habla de salud mental y figuras públicas en Argentina.





