La iniciativa ya ingresó a la Legislatura neuquina y propone un sistema integral de control, prevención, detección temprana y acompañamiento terapéutico. Según informó la Legislatura, el proyecto alcanza a quienes cumplen funciones en espacios donde la atención requiere máxima responsabilidad, como guardias, quirófanos, terapias intensivas, neonatología, shock room, salas de reanimación y servicios de emergencia.
El objetivo central es preservar la seguridad de los pacientes y garantizar que quienes intervienen en situaciones de alta complejidad no ejerzan prácticas médicas bajo los efectos de sustancias psicoactivas prohibidas. En áreas donde se toman decisiones urgentes, se administran medicamentos sensibles o se realizan procedimientos críticos, el margen de error debe ser mínimo.
El proyecto contempla controles al ingreso a funciones críticas, evaluaciones periódicas y aleatorias, controles por causa fundada y procedimientos posteriores a incidentes críticos. Al mismo tiempo, incorpora garantías para los trabajadores, como confidencialidad, protección de datos personales, derecho de defensa, posibilidad de contraprueba y respeto del debido proceso administrativo.
Desde el gobierno provincial remarcan que la medida no apunta a estigmatizar al personal de salud, sino a ordenar, prevenir y cuidar. La lógica de la propuesta combina control con acompañamiento: detectar situaciones de riesgo, intervenir a tiempo y proteger tanto a los pacientes como a los propios equipos sanitarios.
La discusión tomó mayor fuerza en las últimas semanas a partir del caso conocido públicamente como “propofest”, vinculado al presunto robo de fentanilo y propofol en la Ciudad de Buenos Aires. En ese contexto, autoridades del Ministerio de Salud de Neuquén defendieron la necesidad de avanzar con controles específicos en sectores críticos, donde el acceso a medicamentos y la presión laboral exigen mayores niveles de resguardo.
La medida también se inscribe en una línea más amplia de la gestión Figueroa: establecer reglas claras dentro del Estado, reforzar la responsabilidad de quienes cumplen funciones públicas y elevar los estándares de control en áreas sensibles. Neuquén ya había avanzado con controles toxicológicos obligatorios para altos cargos del Ejecutivo y la Legislatura, y ahora busca extender ese criterio hacia sectores donde está en juego la salud y la seguridad de la población.
Con este proyecto, Figueroa busca consolidar una nueva etapa de orden institucional: un Estado con más controles, más responsabilidad y mayor capacidad de prevención. En el caso de salud, el mensaje es claro: cuidar a los pacientes también implica cuidar la idoneidad, las condiciones y el desempeño de quienes intervienen en momentos críticos.
Así, Neuquén se encamina a discutir una normativa que podría ubicar a la provincia como una de las primeras en avanzar con controles toxicológicos obligatorios en áreas críticas del sistema sanitario. La apuesta del gobierno provincial es que el orden en el Estado no sea solo administrativo o fiscal, sino también una garantía concreta de seguridad, profesionalismo y confianza para todos los neuquinos.




