La decisión pone fin al esquema de financiamiento del PEVI 2020 y obliga a presentar un informe final sobre su ejecución.
El gobierno nacional dispuso el cierre del Plan Estratégico Vitivinícola 2020 (PEVI) y eliminó las contribuciones obligatorias que sostenían su financiamiento. La medida marca el fin de un esquema vigente durante años dentro del sector.
A partir de la resolución oficial, la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) tendrá un plazo de tres meses para presentar un informe final que detalle el uso de los recursos, la rendición de cuentas y el grado de cumplimiento de los objetivos planteados.
Asimismo, se estableció que los fondos remanentes serán transferidos al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), que dejará de percibir nuevos aportes por parte de los establecimientos del sector.
Desde el Ejecutivo señalaron que el plan había sido concebido con un horizonte temporal que finalizaba en 2020, por lo que consideran que su continuidad ya no tiene fundamento legal ni operativo.
En ese marco, también se aclaró que la COVIAR no será disuelta y continuará funcionando bajo la normativa vigente, aunque sin facultades para extender el programa por decisión propia.
El ministro de Desregulación explicó que el esquema obligaba a bodegas y productores a realizar aportes por distintos procesos de producción y comercialización, y sostuvo que los objetivos planteados originalmente —como incrementar exportaciones y posicionar al país en el mercado global— no se cumplieron en los términos previstos.




