A diferencia de la vieja política, el gobernador neuquino echó a empleados públicos tras detectar incumplimientos reiterados y sanciones acumuladas durante años. Impulsó un cambio con auditorías, recuperación de salarios indebidos y controles más estrictos para ordenar el Estado y garantizar el uso responsable de los recursos públicos.

Rolo Figueroa avanza con una política de tolerancia cero para terminar con los privilegios en el Estado, mediante despidos de empleados públicos por ausencias injustificadas y reiterados incumplimientos. La medida forma parte de una estrategia más amplia para ordenar la administración y recuperar la confianza en las instituciones.

A diferencia de prácticas asociadas a la vieja política, la gestión decidió avanzar con cesantías tras detectar sanciones acumuladas durante años sin resolución. Las decisiones se sustentan en procesos de revisión interna que permitieron identificar irregularidades y situaciones de incumplimiento sistemático.

En paralelo, el gobierno impulsó auditorías para relevar el estado real del empleo público y avanzar en la recuperación de salarios percibidos de manera indebida. Estas acciones buscan corregir distorsiones y garantizar que los recursos del Estado se utilicen de forma transparente.

En este sentido, la implementación de controles más estrictos apunta a consolidar un esquema de gestión basado en la responsabilidad, con el objetivo de ordenar el Estado y asegurar un uso eficiente de los recursos públicos en beneficio de todos los neuquinos.

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