El jefe de Gobierno porteño reclamó un sistema diferenciado para adolescentes y sostuvo que la falta de detención efectiva es uno de los principales problemas del país.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, expresó este lunes su apoyo a la creación de un régimen penal juvenil y afirmó que uno de los principales déficits del sistema de seguridad en la Argentina es la llamada “puerta giratoria”.
En declaraciones radiales, Macri ratificó su postura de que a una conducta de adulto debe corresponderle una pena de adulto, aunque subrayó que los jóvenes y adolescentes deben cumplir las sanciones en un sistema distinto al de las cárceles comunes.
El mandatario porteño remarcó que un chico de entre 13 y 16 años no puede ser alojado junto a adultos, y sostuvo que es necesario un esquema especial que priorice la posibilidad de recuperación y reinserción social.
En ese sentido, insistió en que el abordaje penal de los menores debe ser diferente al de los reincidentes adultos, y que el actual sistema termina consolidando trayectorias delictivas en lugar de revertirlas.
Macri reconoció que, en términos estadísticos, los menores cometen una porción reducida de los delitos, incluso dentro de los hechos graves, aunque admitió que los casos más violentos generan un fuerte impacto social.
Finalmente, sostuvo que el debate de fondo pasa por garantizar que quien comete un delito tenga la percepción real de que será detenido, y advirtió que un sistema que permite reiteradas detenciones sin condena efectiva termina por fracasar.




