El consumo masivo lucha por recuperarse mientras los argentinos adoptan cada vez más aplicaciones y entregas rápidas para sus compras diarias y gastronómicas.
El consumo masivo en Argentina mostró en 2025 una leve recuperación del 2% anual tras el retroceso de 2024, impulsado principalmente por la creciente adopción de plataformas digitales para resolver compras cotidianas. Esta tendencia refleja que los argentinos buscan soluciones ágiles y accesibles frente a salarios que continúan rezagados respecto a la inflación.
Las aplicaciones de delivery, como PedidosYa, se consolidan como canales centrales de compra. Durante 2025, las órdenes a través de la app crecieron un 22% interanual, mientras que el comercio electrónico general aumentó 14,1%. Los PedidosYa Markets, mercados 100% online de la compañía, superaron incluso el promedio del e-commerce nacional, con un incremento del 21,6%, y ya concentran más del 50% de las compras de supermercados online.
El quick-commerce, o entregas rápidas, se afianza como otra tendencia clave. Casi una de cada cuatro órdenes en la app corresponde a este segmento, que abarca mercados, farmacias, kioscos y tiendas especializadas. PedidosYa Markets lidera más de la mitad de estas transacciones, mientras que el resto se reparte entre supermercados físicos, farmacias, tiendas de mascotas y otros comercios de proximidad.
El consumo gastronómico también refleja este cambio de hábitos. En 2025, los pedidos de restaurantes crecieron 18,5% interanual, con preferencia por comida rápida y clásicos locales, como hamburguesas, helados, pizzas y empanadas. Durante las fiestas de fin de año, las órdenes aumentaron un 30% frente a la misma fecha de 2024, evidenciando el rol central de las apps en la resolución de compras rápidas y celebraciones.
La temporada turística potenció aún más esta dinámica. Entre el 21 de diciembre y el 11 de enero, ciudades de la Costa Atlántica como Miramar, Villa Gesell y Mar del Tuyú registraron aumentos interanuales de pedidos de hasta 247%, consolidando la digitalización del consumo incluso en contextos de alta movilidad y ocio. En definitiva, los argentinos combinan cada vez más la comodidad de la tecnología con sus necesidades de compra diaria y gastronomía, mientras los canales tradicionales pierden terreno.




